La casa nunca está bien (y a veces te da igual, y a veces te hunde)
Hay días en los que miro la casa y me dan ganas de cerrar la puerta y no volver a entrar. No porque esté especialmente mal. O sí. Depende del día. Pero hay momentos en los que todo se acumula de golpe. Las cosas fuera de sitio, lo que no has hecho, lo que deberías…